Una nueva etapa inolvidable...
Acababa
de terminar el verano y tenía que volver
a la escuela, este año empezaría la secundaria en un nuevo colegio. Ese día se
levantó muy temprano, a pesar de no haber podido dormir bien debido a que se
encontraba muy ansioso por esta nueva experiencia, sería la primera vez que se
alejaría de sus amigos de infancia y estaba un poco desconsolado, ya que no era
bueno socializando.
Se
dirigió al baño a asearse y solo podía pensar en qué clase de compañeros le
tocaría, cómo serían los profesores y si la comida sería mejor o peor que la de
su antigua escuela. Sacó su uniforme del pequeño armario que tenía en su
habitación y se lo puso, bajó al primer piso y se encontró con su madre quien
ya le estaba sirviendo el desayuno.
Luego
de 20 minutos de dirigía rumbo a la escuela en compañía de su madre, que había
insistido en acompañarlo ya que él nunca había salido solo. Al momento de
llegar, su madre le dio dinero para su almuerzo y acto seguido se fue. Kharlo
se encontraba maravillado, nunca había visto una escuela tan grande, esta
contaba con tres edificios unidos por puentes y un inmenso patio, nervioso
entró ignorando las miradas curiosas que le lanzaban por ser nuevo.
Una
vez instalado en su salón, Kharlo observaba a sus compañeros, si bien era el
primer día ya se habían formado grupos ya que muchos se conocían desde la
primaria y otros simplemente eran muy sociables, sin embargo, él era muy
tímido, le costaba iniciar o seguir una conversación y cuando estaba muy
nervioso solía tartamudear, por esa razón siempre esperaba a que le hablaran
primero.
Cuando
la profesora entró al salón, todos fueron a sus respectivos asientos y
guardaron silencio.
-Buenos
días chicos, mi nombre es Gloria y seré su tutora este año, estaré aquí para
guiarlos y ayudarlos en esta nueva etapa.
A
Kharlo le parecía amigable y esperaba poder confiar en ella.
-Si
bien muchos ya se conocen, igual me gustaría que se presentarán ya que algunos
son nuevos. Así que por favor uno por uno se ponen de pie y dicen su nombre,
edad y algún hobbie que tenga. Empecemos por ti, dime ¿cuál es tu nombre? -
dijo señalando a una chica sentada a la derecha.
-Uhmm
buenos días, mi nombre es Claudia, tengo 11 años y me gusta bailar.
Kharlo
notó que la chica era tímida ya que cuando había hablado estaba mirando sus
pies.
-Bienvenida
Claudia, a mí también me gusta bailar, pero no soy muy buena- dijo la profesora
y todos empezaron a reír - bueno sigamos.
El
siguiente era un chico bajito con lentes que se llamaba Luis y le gustaba
dibujar, luego estaba Juan, quien también era nuevo y le gustaba jugar fútbol.
En el momento que faltaban dos personas para que sea el turno de Kharlo, empezó
a ponerse nervioso, odiaba hablar en público porque tartamudeaba y sudaba
mucho, y esto causaba que los demás se burlaran, muchas veces trató de controlarlo
pero no podía. Había estado tan sumergido en sus pensamientos que no se dio
cuenta que ya era su turno.
-Muy
bien, el que sigue dinos ¿cuál es tu nombre? - dijo la profesora.
Kharlo
lentamente se puso de pie y noto que todos lo observaban curiosos.
-Uhmm...
ho-hola...- dijo tratando de controlar sus nervios sin éxito alguno- m..mi
nombre es Kha..Kharlo con K..K y H.
Inmediatamente
sintió las risas y burlas de sus compañeros, haciendo que sienta más intimidado
y, a pesar de que la profesora pidió silencio y les regaño por burlarse, Kharlo
ya no quiso seguir hablando y simplemente se sentó.
Cuando
llegó el recreo, fue a buscar el baño, llevaba tiempo aguantándose las ganas de
ir, al llegar se topó con los chicos que se habían burlado de él en el salón,
estos quienes salían del baño y al verlo empezaron a reírse.
-No
les hagas caso, son unos tontos- dijo una voz a sus espaldas.
Kharlo
se sobresaltó, ya que no había visto a nadie más ahí dentro y lo tomó por
sorpresa, volteó a ver de quién se trataba, era el chico bajito de lentes que
también estaba en su salón.
-Me
llamo Luis, tú eres Kharlo, ¿verdad? el nuevo.
-S..sí
hola- dijo casi susurrando.
-Ya
te irás acostumbrando acá, si quieres te enseño las instalaciones, para que no
te pierdas.
-S..si
está b..bien, gracias- dijo tratando de botar sus nervios, el chico era muy
amigable.
-Pues
vamos, ya casi termina el recreo y no tenemos mucho tiempo- lo jaló del brazo y
lo llevó al patio.
Luis era muy divertido, le contó sobre con su
fascinación con el dibujo y los animes, presentía que iban a ser muy buenos
amigos y esperaba no equivocarse. El resto del día fue mejor, había ido a
almorzar con Luis y este le presentó a sus amigos que estaban en secciones
distintas, pero eran igual de amables y amigables que él.
A
la hora de salida, Luis se despidió de él y se fue rápido ya que tenía algo de
prisa. Al salir, se encontró con su mamá quien le estaba esperando para ir a
casa, esta empezó a bombardearlo con preguntas sobre su día y él como de
costumbre, empezó a narrarle todo lo que había hecho, Kharlo estaba feliz había
hecho ya un amigo y ansiaba que llegara el día siguiente.
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